
La Fundación Compartir otorgó el galardón de Gran Maestro a Luz Amparo Martínez de Iles, Nariño.
"Primero hay que conocer el jardín de la casa para luego conocer el mundo. Con este proceso se demuestra que la globalización no puede impedir que desde lo local se construyan hilos de memoria histórica. Éste, definitivamente, es un proyecto ejemplo para docentes y estudiantes del país"
Texto: Édgar González Rodríguez.
Pese a que el teléfono había repicado varias veces, María Alicia Castillo pensó mucho antes de contestar. "Debe ser del Banco", dudó, "es que las deudas no dan espera". Finalmente, contestó. Al otro lado de la línea, contrario a lo que imaginaba, era una noticia inesperada pero merecida.
María Alicia fue notificada por la Directora de la Fundación Compartir, Luz Amparo Martínez, que ella era una de las 33 mejores maestras del país, de acuerdo a la designación que cada año otorga esta organización que goza de prestigió en el ámbito educativo nacional. "No lo podía creer, lloré de la emoción", recordó como si acabara de recibir la noticia.
Esa llamada fue el inició de un proceso que culminó el pasado 20 de octubre, una noche pletórica de alegría y satisfacción, cuando de manos del Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, recibió el galardón en grado de "Gran Maestro", que le otorgaba el reconocimiento como la mejor profesora del país, a la humilde, pero persistente, docente de Ciencias Sociales de Iles, Nariño.
En el Auditorio Roberto Arias Pérez, de Colsubsidio en Bogotá, docentes de todo el país, ex presidentes de la nación, ministros y toda clase de personajes de la vida nacional, no paraban de aplaudir, y al mismo tiempo, se preguntaban ¿dónde queda Iles? El rector de la Institución Educativa José Antonio Galán de Iles, Julio César Villota, donde trabaja la mejor maestra de Colombia, orgulloso explicaba a unos y otros, "Iles es un municipio del sur de Nariño, conocido como el balcón de los Andes".
¡Motivadora y tenaz!
Desde hace 24 años ejerce con el mismo entusiasmo del primer día, el oficio de la docencia y su amor por la investigación, lo transmite, lo comparte y lo vive a diario en complicidad con sus alumnos.
María Alicia Castillo Guerrero, con sus logros de la cátedra de Ciencias Sociales, concursó con otras 1.090 Iniciativas de profesores de todo el país, pero fue su proyecto "Tejiendo identidad ileña con hilos de la memoria histórica", el que se llevó los honores y el reconocimiento del jurado y de toda Colombia, en la décimo segunda versión del Premio Compartir.
La apuesta de la profesora María Alicia, de implementar la investigación en el aula cimentando la identidad local, surgió de un hecho fortuito que hoy recuerda como una divertida anécdota. "Un día, para una clase de historia de Colombia, llevé un hacha precolombina que me había regalado un guaquero del municipio. La idea era mostrar algo representativo de esa época, que despertara interés en mis estudiantes. La sorpresa me la llevé yo, pues uno de ellos, de manera espontánea y sin ningún asombro dijo que en su casa tenían varias de esas y que las usaban para trancar puertas". De esta anécdota se disparó en María Alicia un interés por tratar de que sus estudiantes y la comunidad en general se interesaran en valorar, conservar y proteger el Patrimonio cultural y generar así sentido de pertenencia por todo lo que identifica a los Ileños.
Así se gestó la primera etapa del Centro de memoria Histórica de Iles, en unas jornadas donde los jóvenes se encargaron de recolectar piezas precolombinas halladas por huaqueros en el área rural y urbana, pertenecientes al pueblo indígena de los Pastos.
"En un inicio y por un largo tiempo, esas reliquias de nuestros antepasados las tuvimos que guardar en cajas de cartón, mientras se nos asignaba en el interior del colegio, un espacio para este museo", rememora María Alicia.
El proceso fue creciendo, pues además de lo precolombino, empezaron a surgir elementos coloniales y republicanos. Hoy más de quinientas piezas clasificadas por cada una de las épocas y con cédula que identifica una por una las características que les dan valor.
"Las cédulas amarillas identifican lo precolombino; las azules corresponde a lo republicano y las verdes son de la época colonial", comentó a Voces de Nariño Claudia Bernal, de grado octavo, mientras reconoce que hacer parte de esta iniciativa es una de las experiencias más significativas de su vida.
En Veredas como Salto del Rey, Iscuazán, San Francisco, o en la zona urbana, puerta a puerta, los jóvenes y su maestra se empeñan en recuperar relatos y no dejar morir las tradiciones de sus mayores.
Mediante mingas, esa herencia de nuestros antepasados, donde el trabajo solidario comunitario está al servicio de los demás, los estudiantes de la Institución Educativa José Antonio Galán, recorren la zona rural de Iles en procura de nuevos elementos e historias de los abuelos que van nutriendo este exitoso proyecto investigativo que los llena de amor y pertenencia por este bello sur.
Como lo dice la Presidenta de la Academia Nariñense de Historia, Lydia Inés Muñoz, "primero hay que conocer el jardín de la casa para luego conocer el mundo. Con este proceso se demuestra que la globalización no puede impedir que desde lo local se construyan hilos de memoria histórica. Éste, definitivamente, es un proyecto ejemplo para docentes y estudiantes del país".
De esta manera la licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Nariño, quien este año terminó su especialización en Recreación ecológica, seguirá en compañía de sus estudiantes hilando fino, para que el tejido de la memoria en el sur del país perdure y aprendamos primero a conocer el jardín de nuestra casa, para luego sí, con orgullo por lo propio, proyectarnos hacia donde nuestros sueños nos lleven.