| Cuando los niños les “jalan” la lengua a los ancianos |
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Fue un encuentro inusual, tal vez, algo improvisado. Dos generaciones en la zona rural de Pasto compartieron experiencias. La una retrocedió en el tiempo, la otra avanzó a la modernidad. Al final, ambas comprendieron que el intercambio de saberes es posible sin importar la edad. El intercambio de experiencias entre los niños de la Institución Educativa Municipal del Corregimiento de Cabrera y los integrantes del grupo de la tercera edad “Revivir” de la misma localidad, se tradujo en un momento inolvidable para dos generaciones.Estela Montenegro, profesora del establecimiento educativo reconoce que se asombró cuando los abuelos ingresaron con una serie de juegos tradicionales que, infortunadamente, hoy poco se observan. “Muchos niños desconocían que existía el cuspe, la coca, la rueda. Para ellos fue algo nuevo, igual sucedió con los tejidos de lana de oveja que les enseñaron las señoras”, dice la docente, quien señala que en un comienzo la relación fue un poco distante porque los estudiantes son tímidos, si tienen dudas no preguntan. Califica, además, como interesantes los tejidos a mano con lana que elaboran las abuelas, todo lo contrario a lo que sucede ahora, cuando la cobija o la ruana la compra en el almacén. Para el educador del grado primero Luis Eduardo Guevara, lamentablemente en la época actual se están perdiendo los juegos tradicionales entre los niños, de quienes, afirma, se han vuelto muy autómatas y no retoman las sanas costumbres de sus antepasados. Por lo anterior es partidario que los docentes despierten la conciencia entre los estudiantes hacia esas prácticas antiguas. Sobre el intercambio de opiniones entre los menores y adultos mayores sostiene que fue muy espontánea y respetuosa, “los niños valoraron lo que hacían los abuelitos”, enfatiza después. Un encuentro maravilloso entre niños y adultos mayores en el corregimiento de Cabrera, en las goteras de Pasto, sirvió para revivir los juegos tradicionales y las sanas costumbres. Los unos aprendieron de los otros y viceversa. Hablan los niños ![]() Claudia Andrea Moncayo, estudiante del grado quinto y con 11 años de edad, cuando se le pregunto acerca del encuentro con los abuelitos respondió: “fue una experiencia muy bonita porque nos dieron a conocer los juegos de antes, yo aprendí que en los años pasados las mujeres tejían sus propias prendas y escribían en el pizarrón, iban a las doce del día a almorzar y regresaban en la tarde a estudiar”. De hecho le llamó la atención el punto de cruz que le enseñó una abuelita y advierte: “ojala que estos encuentros se vuelvan a repetir cada año para conocer más de los ancianitos”. La niña Yurley Katherine Josa de la Cruz, con 10 años de edad, pide la palabra para afirmar “yo aprendí que antes las mujeres se vestían con follados y chalecos, me llamó la atención la forma de tejer porque ellas con su habilidad pueden hacer muchas cosas”. No obstante su corta edad, cree que los adultos mayores les pueden enseñar mucho a los menores. Afirma además que fue su primera experiencia y que no la olvidará nunca. Fotos: Carlos Andrés Bravo A. |




Fue un encuentro inusual, tal vez, algo improvisado. Dos generaciones en la zona rural de Pasto compartieron experiencias. La una retrocedió en el tiempo, la otra avanzó a la modernidad. Al final, ambas comprendieron que el intercambio de saberes es posible sin importar la edad. El intercambio de experiencias entre los niños de la Institución Educativa Municipal del Corregimiento de Cabrera y los integrantes del grupo de la tercera edad “Revivir” de la misma localidad, se tradujo en un momento inolvidable para dos generaciones.