Felipe Roa
En días pasados el periódico El Espectador publicó una entrevista realizada al doctor Manuel Elkin Patarroyo. Este científico tolimense lleva más de 30 años trabajando en diversos proyectos de inmunología.
El más importante hasta ahora: lograr una vacuna sintética contra la malaria. La entrevista, que abordó elementos del recorrido científico y principales avances del doctor Patarroyo, tocó un tema que me impacto mucho, y es lo relacionado con el éxito, el fracaso y la perseverancia. La vida, recorrido y reflexiones deManuel Elkin Patarroyo ofrecen un ejemplo a seguir en materia de liderazgo.
A través de su investigación, el doctor Patarroyo y su equipo de trabajo enfrentan un reto de salud pública mundial de enormes proporciones. La malaria es una enfermedad producida por un parásito y transmitida generalmente por la picadura de mosquitos infectados. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la malaria amenaza al 40 por ciento de la población mundial e infecta a más de 500 millones de personas cada año, causándole la muerte a más de 1 millón. El continente africano es el mayor perjudicado por esta enfermedad, sin embargo también afecta a Asia, América Latina, el Oriente Medio e incluso a partes de Europa.
La primera vacuna desarrollada por Patarroyo (denominada SPf66), que prometía ser la cura contra la malaria, falló en su implementación universal debido a las diversas reacciones en varios países por diferencias genéticas de la población.A pesar de ello ha continuado su trabajo e investigación, y hoy en día la vacuna que desarrolla tiene un 90 por ciento de efectividad.
Cuando la periodista le preguntó a Patarroyo si sus más de treinta años de trabajo habían implicado fracasos, la respuesta fue contundente: "como la ciencia es un camino que no está escrito, yo fracaso entre el 95 y el 99 por ciento, y no ha sido por perezoso, ni por indisciplinado, ni por ignorante, sino por la complejidad del problema. Pero ya estamos al final del túnel, ese 5 o 1 por ciento ya es un faro enormemente grande".Esta respuesta muestra la importancia de la constancia y el trabajo arduo cuando se trata de enfrentar problemas complejos. Si bien este ejemplo concreto se ubica en el campo de la inmunología, sus lecciones aplican para todos los campos de la vida.
En las organizaciones públicas, comunitarias o privadas, los líderes se enfrentan a retos complejos todos los días. Superar la pobreza, mejorar la seguridad ciudadana y mitigar impactos ambientales entre otros. Más aun, el desarrollo e implementación de proyectos pasa por épocas de crisis e incertidumbre, y es allí cuando es importante recurrir a los valores de la perseverancia, la paciencia y el optimismo.
A través de su vida, experiencia y trabajo científico, el doctor Patarroyo nos recuerda elementos esenciales del liderazgo. Primero, contar con una visión de futuro que indique el camino a seguir y que prevalezca en los tiempos difíciles. Segundo, recurrir a la perseverancia. Muchas veces el corto plazo no es suficiente para alcanzar resultados que transformen positivamente la realidad, de ahí la importancia del trabajo arduo y constante. Y por último, la paciencia y la esperanza. Cuando se trata de enfrentar y tratar de superar problemas complejos, el fracaso es una parte inevitable del proceso. Por eso estos dos valores son fundamentales como herramienta que nos ayudan a ver los percances como una oportunidad más para aprender.
Día a día, hagamos lo que hagamos, tenemos grandes retos por delante. La realidad es compleja y, en el camino de transformar positivamente nuestro entorno, pueden esperarnos éxitos y fracasos también. Por eso, la invitación es a inspirarse en el ejemplo de liderazgo del doctor Patarroyo, que guiado por un pequeño faro y con un esfuerzo constante, está alcanzando resultados extraordinarios para la humanidad.