
El Primer Carnaval de Juegos Tradicionales y Autóctonos de Nariño, que llevó a las calles a más de 2.500 abuelitos de la Red del Adulto Mayor con el apoyo de Pasto Deporte, se realizó para preservar, conservar y rescatar las costumbres de los juegos nariñenses. Quien mejor que ellos, los más 'veteranos', para enseñar que es un trompo, un yo-yo, o como se juega con canicas.
Se trataba de que los niños y adolescentes encuentren en los juegos tradicionales una forma de educar sus jóvenes cuerpos y se motivaran en el redescubrimiento de costumbres que traían en la sangre.
Juegos modernos vs tradicionales
"Queremos promover los juegos tradicionales como una alternativa de vida y de expresión corporal" expresó Jim Jairo Torres, director de la Red del Adulto Mayor y motivador del evento. Según él, los juegos que practican los niños de hoy en día han generado obesidad, déficit de atención y un comportamiento agresivo, "ellos se la pasan la mayor parte del tiempo frente a una pantalla de televisión, del computador o diferentes juegos electrónicos", señaló.
"Las distracciones de ahora disminuyen la memoria porque son mecánicos y de video. Nosotros, en el tiempo de antes, utilizábamos juegos que la misma naturaleza nos proveía", cuenta Fabio Emilio Morillo de 71 años, mientras juega con un 'zumbambico' que consta de una pepa que se llama 'pindaya' y un junco en forma de flauta, con un pequeño hueco para pasar la piola.
"Esta es la lanzadera que pone a bailar la pindaya, el que más dure y suene es el ganador. Nosotros, de niños apostábamos naranjas, crispetas o a veces un real", rememora el canoso abuelito.
Recuadro
"El carnaval de aquel día recordaba los parques y calles, cuando niños y niñas se reunían después de clase para correr y disfrutar del juego hasta que se terminaba la tarde; cuando los padres a regañadientes entraban a sus hijos porque había que madrugar".
Nostálgica memoria
Las rondas infantiles, las muñecas, los carros, las escondidas, el tope, el jazz, el carrito de balineras, los bolos, la lotería; eran algunos juegos que integraban a los niños creando lazos de amistad indisolubles, tal como narra Rosa Elvira Santacruz, de 71 años "tenía una amiga que era mi compinche de juegos y travesuras se llamaba Ayda, pero falleció en el 2008, hasta ese entonces fuimos amigas" recuerda esta madre y abuela disfrazada de muñeca, quien nunca dejó de bailar en el desfile. "A mis 9 hijos y 15 nietos siempre les he enseñado el juego porque eso los distrae y es sano compartir con los demás", reitera, mientras sus viejas pero no cansadas piernas, bailan a lo largo del recorrido.
Juegos autóctonos
Los niños de la tercera edad les compartieron a los infantes, a los jóvenes y hasta a los adultos; todo su saber y toda su vitalidad, toda la alegría que transmiten aquellos juegos que los divirtieron por años, ya sea poniendo a bailar un trompo, como el 'zumbambico' o jugando con la coca o 'balero'.
"Lo más interesante de aquellos tradicionales juegos es que fueron creados por nuestros antepasados, forman parte de nuestra cultura e identidad", señala Jim Jairo Torres mientras contagiado de la alegría acompaña los abuelitos de la Red durante todo el recorrido que culminó en la Plaza del Carnaval.
Es fácil jugar, eso no es algo que se enseñe, está dentro de nosotros, dice Horacio Caicedo, de 70 años de edad, mientras 'coca en mano', describe el juego. "A este también se le llama balero; la conocieron mis hijos y algunos de mis nietos, se trata de enchonclar el palo en una coca, para ello se debe tener un buen pulso. En nuestra época lo hacíamos con un tarro y un palito", cuenta sonriente.
Al preguntarle ¿y el cuspe? - "se trata de un trompo más grande y sin cabeza que se lo pone a bailar dándole fuetazos. Eso es todo"- narra.
Más que un festival era un dialogo generacional entre abuelos y nietos, una fiesta que se convirtió en el pretexto perfecto para intercambiar diversiones.
Aquella mañana de carnaval brillo no sólo por el sol, sino por la alegría de los adultos que aún conservan el niño en su interior y que mantendrán en su memoria y en la de los suyos el juego tradicional, que les divirtió y que hoy dejan como herencia a las nuevas generaciones.
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |