La prueba cuádruple, vacuna contra la corrupción

Por Luis Gerardo Arciniegas Moreno


La Nación se encuentra entre asombrada y perpleja frente a los numerosos casos de corrupción, prohijados y protagonizados por las más prestantes personalidades del sector político, empresarial, administrativo, judicial y militar del país.


Nunca como ahora los niveles de corrupción han erosionado la credibilidad en la sociedad colombiana.

Cuando creíamos que Colombia había derrotado los factores de violencia y se enrutaba hacia una sociedad más justa y económicamente sostenible, su clase dirigente hacía uso de los recursos del estado de manera arbitraria y criminal; no sólo se apoderaron del presupuesto estatal sino que de manera inmoral y antiética atentaron contra las libertades personales, la intimidad y la dignidad humana, espiando tanto las comunicaciones privadas como las de la magistratura o asesinando inocentes para presentarlos como supuestos ilegales.

Caso aparte merece el manejo de la contratación estatal, que se convirtió en dinero de bolsillo y caldo de cultivo de la más rastrera actividad politiquera.

En la última etapa de este horror, cerca de seis billones de pesos alimentaron las arcas de los corruptos en este país.

Según estudios realizados por la Universidad Externado de Colombia, en el Sector Salud el desfalco fue de 300 mil millones de pesos, y 530 grandes empresarios admitieron que pagaron a los funcionarios públicos en promedio el 13 por ciento del valor de la contratación como soborno, equivalente a 3.9 billones de pesos.

El estudio manifiesta que con la cantidad de dinero que se robaron los corruptos en los últimos años, se podrían haber construido 2.000 alcantarillados, 1.800 acueductos, pagarles la universidad a 80.000 jóvenes o construir 200.000 viviendas de interés social; solamente con el billón de pesos que se esfumó por devoluciones ilegales del IVA en la DIAN, se pudo haber construido un Transmilenio por año.

Transparencia por Colombia destaca cinco causas de la corrupción: Instituciones débiles, aceptación cómplice y no denuncia, mínima protección para los testigos, falta de educación y presión contra los medios de información.

¿Debemos estar al margen de esta realidad, o podemos evitar que esto siga sucediendo, para que las nuevas generaciones de colombianos se nutran de ella, y manejen los asuntos del estado con pulcritud y transparencia?

En 1932, Herbert J. Taylor, un rotario de Chicago, que llegaría a ser Presidente de Rotary Internacional en el periodo 1954-1955, siendo testigo de la debacle financiera de la mayor compañía de aluminio de los Estados Unidos, la Aluminium Company Chicago, minada por los malos manejos tanto corporativos como contables, al asumir el reto de sacarla a flote, ideó la Prueba Cuádruple.

¿Es la verdad?, ¿Es equitativo para los interesados?, ¿Creará buena voluntad y amistad?, ¿Será beneficioso para todos?

Al invitarnos a hacernos éstas preguntas cuando asumamos responsabilidades al frente de una organización pública o privada, J.Taylor nos ofrece la mejor herramienta para actuar con pulcritud y eficiencia en la construcción, dirección o manejo de una empresa o en el desarrollo de cualquier emprendimiento.

Si la verdad es el centro de nuestras actividades, por supuesto que lo que hagamos será equitativo para la comunidad, nos dará la oportunidad de conocer nuevos amigos y los beneficios serán duraderos y para todos los interesados.

Ad portas de elegir a las nuevas autoridades regionales y con la expectativa de la implementación de normas tan importantes como la Reforma Política, Regalías, Reordenamiento Territorial y Reparación de las Víctimas del Conflicto, tenemos una tribuna excepcional en el ejercicio de nuestras actividades empresariales, públicas, académicas, comunitarias y familiares, para socializar la estrategia de la Prueba Cuádruple, como la brújula del servicio a la sociedad en base a la verdad, al equilibrio, a la buena voluntad, a la amistad y al beneficio general y como vacuna o antídoto de las prácticas corruptas que minan el ejercicio de la autoridad y hacen inviable el desarrollo social de los estados.