Leo para que mis hijos lean

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La inminente necesidad del hombre primitivo de mantener vivos los recuerdos y palabras pronunciadas, las técnicas adecuadas de cultivo, o las reflexiones filosóficas que determinaron la forma de ser y actuar de sociedades completas, conllevaron al surgimiento de los sistemas de escritura, como una garantía de que todo cuanto habían descubierto y comprendido, se mantuviera vigente para orientar a las futuras generaciones.

Por Juan David Bastidas Pantoja

Si indagáramos acerca de la clave que le permitió a la humanidad alcanzar el nivel evolutivo que ha logrado hasta el presente, muy seguramente la capacida

d de comunicarse a través de un lenguaje articulado, sería la opción más destacada ya que, debido al lenguaje, el hombre logró trascender de la simple denominación de objetos observables, para concretar y transmitir emociones o pensamientos, producto de sus experiencias personales y reflexiones. La inminente necesidad del hombre primitivo de mantener vivos los recuerdos y palabras pronunciadas, las técnicas adecuadas de cultivo, o las reflexiones filosóficas que determinaron la forma de ser y actuar de sociedades completas, conllevaron al surgimiento de los sistemas de escritura, como una garantía de que todo cuanto habían descubierto y comprendido, se mantuviera vigente para orientar a las futuras generaciones. Sin embargo, para que las nuevas generaciones pudiesen comprender los senderos que sus ancestros caminaron en vida, necesitaban aprehender a leer las palabras que padres y abuelos dejaban atrás, como prueba de que estuvieron vivos alguna vez.

¿Qué sucede, entonces, con la lectura entre los humanos modernos, civilizados y tecnificados? Y más importante aún ¿Qué lugar ocupa la lectura entre las generaciones más jóvenes de este tipo de hombres y mujeres modernos? Robert Walter, en el prólogo del libro "Mitología del Mundo", de Roy Willis, asegura que "La idea de nuestro ser –quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos– se define con los cuentos que contamos". Teniendo en cuenta lo anterior, ¿Qué pasa cuando una sociedad pierde el interés en las historias narradas a través del tiempo, por medio de las letras impresas? ¿Cómo incentivar a estas nuevas generaciones para despertar en ellos el deseo de leer un buen libro?

"La lectura, cleo_para_que_mis_hijos_leasomo todo en la vida, es fruto de la imitación, los niños imitan. Hablan porque oyen hablar, caminan porque ven caminar, comen porque ven comer; es igual, la lectura necesita de ese afecto, de ese acercamiento empezando en la casa." Afirma Mariela Guerrero, Directora de la Fundación Quilqay (Fundación para el fomento de la lectura y la escritura); según Guerrero, no es la escuela la encargada de despertar en los niños y jóvenes el amor hacia la lectura, ya que son los adultos, padres y madres quienes, desde el hogar, deben saber inculcar en sus hijos el hábito de la lectura. Según Pablo Vergara, de Librería Lyra, con catorce años de experiencia en el mundo de los libros, los niños miran en sus padres un espejo en el cual reflejarse, de ahí que, tal como lo corrobora Carlos Salazar, de Librería Javier, si un padre es un buen lector, inevitablemente sus hijos podrían llegar a ser excelentes lectores. Al respecto, Álvaro Arciniegas, gerente del Café Libro El Quijote, asegura que "Nadie puede dar de lo que no se provee. Si un papá no fue buen lector, no hará a su hijo lector. Pero si un papá se encamina hacia la lectura, el ejemplo es el que manda"

Arciniegas comenta que, según el DANE, en la última encuesta realizada en Mayo del presente año, el promedio de lectura entre los colombianos oscila en dos libros por año; mientras que en países desarrollados de Europa y Norteamérica, el promedio es de cuarenta y siete libros al año. Francia es el país que ostenta el primer lugar, con un promedio de casi cincuenta y un libros leídos anualmente. Así, podría decirse que, en Colombia y, por ende, en la ciudad de Pasto, si el nivel de lectura entre los niños y jóvenes no es el adecuado, esto se debe en gran parte a la ausencia de un acercamiento personal y significativo, por parte de los padres de familia, hacia el mundo de las letras. Arciniegas afirma que "Muchos padres de familia nos escudamos en que nosotros no aprendimos a ser padres, nadie nos enseñó a ser padres, que vamos aprendiendo a través de la vida. Pero eso es una excusa que tiene que ver mucho con no leer."

Al respecto, Mariela Guerrero asegura que basta con dedicar cinco minutos, todos los días, para leerles a los niños un cuento en voz alta, permitiéndoles hojear y disfrutar un libro, para empezar a inculcar desde el hogar el hábito por la lectura; lo importante es el sentido de afecto que produce en el niño, la lectura en voz alta por parte de los padres. Guerrero piensa, igual que Arciniegas, que es necesario dejar a un lado las excusas de muchos padres, a la hora de compartir una lectura de calidad con los hijos, "La mamá no lee porque llega cansada de trabajar y llega a cocinar, a darles de comer. El papá tiene otras actitudes, puede ser que llegue a ver televisión, pero la idea es que les regalemos cinco minuticos. Un cuento leído en voz alta, el papá y la mamá no se demoran cinco minutos."

Fomentar en los niños el hábito de la lectura, va más allá del ejemplo que los padres pueden dar. Si bien la educación recibida en el hogar determina, en gran parte, la forma de ser y actuar de un niño en el futuro, es innegable la influencia que las instituciones educativas y los docentes ejercen sobre sus estudiantes, especialmente en lo que a lectura se refiere. De acuerdo con Pablo Vergara, "Hay un buen nivel de lectura, dependiendo de la institución en la que se estudia. Se puede mejorar... la parte de colegios privados infunden mucho la lectura, de pronto nos tocaría trabajar más en la parte pública; pero el nivel de lectura a mejorado mucho en los últimos tiempos.", Carlos Salazar asegurar que el nivel de lectura entre los niños y jóvenes de Pasto necesita aumentar, ya que, según sus propias palabras, "uno siente esa falta de lectura a nivel escolar, de la parte oficial, donde, realmente no manejan ni siquiera un texto escolar." De ahí la necesidad de que los docentes fomenten la lectura empleando estrategias que le permitan al niño o joven explorar, tal como lo menciona Pablo Vergara, el tipo de literatura o historia que desean leer, brindándoles la libertad de escoger lo que en realidad les llama la atención; Salazar, insiste bastante en la palabra "motivación", en lugar de la "obligación", como una forma de garantizar en los estudiantes un verdadero acercamiento hacia el mundo de la literatura.

Mariela Guerrero asegura que "La única manera para que el niño aprenda y guste de la lectura es que él tenga acceso, que pueda tocar el libro, que pueda hojearlo, que pueda saborearlo, pueda tenerlo, abrazarlo, esa es la solución. Y que haya un adulto que sea modelo de lectura", de ahí que enfatice mucho en la necesidad de poner a su disposición buena literatura, a dejar a un lado excusas como la falta de dinero para comprar libros, y empezar a emplear opciones tales como adquirir carnets de biblioteca, que le permitan a las familias acceder a libros e, incluso, llevarlos hasta los hogares.

Con el fin de fomentar el hábito de la lectura entre los más jóvenes, el Café Libro "El Quijote" ha iniciado, desde hace doce años, en colaboración con Confamiliar de Nariño, las Olimpiadas de Lectura y la Gran Temporada de Letras que, con el tiempo, han logrado conalttar con la colaboración de entidades como la Gobernación, la Alcaldía, el Instituto Agustín Codazzi, el Banco de la República y Galaxia ediciones, donde son premiados los niños buenos lectores y quienes ganan el concurso de olimpiadas; además, mil niños son enviados felices a sus casas, con un libro entre las manos. Álvaro Arciniegas sueña con el día en que Pasto y Colombia, alcancen los niveles de lectura que caracterizan a Francia, en donde, en palabras de Arciniegas, "En cada barrio no existe una discoteca, sino una biblioteca" al contrario de nuestro país, o nuestra ciudad, en donde, como en muchas otras del mundo, no existe, en opinión del gerente del Café Libro El Quijote, un apoyo decidido hacia la lectura y la cultura. "No hay duda que, haciendo un aporte más grande en cultura, haciendo que nuestros niños lean más, haciendo que los niños de estrato cero, que las posibilidades son mínimas de tener un libro, lo tuvieran y se dejen atrapar por la lectura, pasarían historias increíbles" Tal y como sucede en el libro "Más Allá de la Noche", de Germán Castro Caicedo, que trata acerca de una joven guerrillera que, gracias a los libros, pudo reubicarse en la sociedad enseñando a leer a niños pequeños.

Si bien en Pasto no existe una biblioteca por barrio, Mariela Guerrero insiste en que, aunque la ciudad solo cuente con dos bibliotecas públicas, es necesario que padres de familia y profesores las utilicen para acercar a los niños y jóvenes a la lectura. Así mismo Guerrero, a través de la fundación Quilqay, destaca un término que en Pasto no cuenta, a su parecer, con el lugar que debería corresponderle, y es La Promoción de la Lectura. "Siempre cuando uno habla de ¬promoción de lectura, la gente lo asocia con venta de libros, y la promoción de la lectura va mucho más allá de la venta de libros. La promoción de lectura es acercar a las personas de manera diferente, divertida, con gusto, con placer, hacia la lectura" Carlos Salazar siente que, en la etapa infantil, vale la pena motivar a los niños a través de estrategias como cuenteros, titiriteros, entre otras, que los vayan involucrando en ese "mundo mágico" de la lectura para, posteriormente, empezar a despertar en ellos la curiosidad por acercarse a los libros y leer historias por sí mismos. En este punto, Pablo Vergara opina que sería una estrategia interesante si las librerías, teniendo en cuenta la parte económica, pudieran "Conversar con editoriales para descuentos especiales y que los estudiantes tengan acceso, económicamente, a un libro porque, bien o mal, hay libros que son costosos."leo_pa_que_mis_hijos_lean

Sin embargo, Mariela Guerrero, aporta un punto de vista diferente en lo concerniente a fomentar la lectura, asegurando que, desde la fundación Quiqay, se asume al internet como un aliado para fomentar la lectura entre los jóvenes; para ella, los blog son excelentes formadores en escritura, ya que brindan la oportunidad para que los niños puedan escribir y discutir en el blog, desarrollando una nueva manera de comunicarse entre ellos, al chatear de forma diferente a como lo hacen los adultos. Guerrero siente que los jóvenes están leyendo y escribiendo a su manera. "Lo que debemos hacer es mostrarles otras opciones de escritura y de lectura, otras opciones más divertidas que lo que está ofreciendo la escuela."

La responsabilidad es de todos, padres, madres, abuelos, tíos, hermanos y profesores, de garantizar, a través del ejemplo y de modelos a seguir, que las generaciones venideras sean generaciones capaces de cultivarse a sí mismas a través de la lectura, en cualquiera de sus formas, ya sea a través de un libro o del internet, lo importante es formar personas "cultas", siendo concientes de que, tal como lo menciona Álvaro Arciniegas, "Sinónimo de ser culto es tener una mejor calidad de vida, saber pensar, saber invertir bien su tiempo, direccionar su vida, tener una personalidad fuerte, una personalidad en la cual primen las ideas propias de cada ser humano, de cada persona, y luego, poder evaluar las opiniones de las demás personas."

"Lector no es quien sabe leer. Lector es quien siempre está leyendo." 

 
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