Desde Italia para Pasto con Amor

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Verdadera comida italiana hecha por un chef de tradición, es la nueva opción gastronómica que nos ofrece el restaurante La Piccola Italia.

por Juan Carlos Oviedo A

 

 

 

 

 

 

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Armando Pigna un italiano radicado en Pasto desde hace diez años, es dueño del reconocido restaurante La Picola Italia, que por cosas de la vida se casó con una pastusa y llegó a la ciudad cargado de una gran expectativa e ilusión por conocer tierras extrañas y establecer una familia. Dos motivos lo unieron a esta ciudad, ver a su pequeña crecer y abrir un restaurante únicamente de comida italiana.

La pasión de Pigna viene de toda una tradición de familia, dedicada al arte de cocinar. Procedente del centro- sur de Napoli Italia, desciende de todo un linaje de expertos en este quehacer. El chef nos cuenta, "estudie gastronomía en la Universidad de Napoli, y previamente trabajé en este negocio. Hay toda una historia detrás. Mi abuela, tátara abuelos, toda mi familia estuvo en algún momento involucrada en este arte".

Desde su llegada y después de crear el restaurante en el Valle de Atriz durante los primeros seis años, se empeñó notablemente en sacar adelante su negocio y no dejó de trabajar hasta ver el fruto de su esfuerzo surgir en una ciudad abierta al extranjero. La Piccola Italia sufrió varios cambios y traslados a diferentes sitios de la ciudad, pasando por estar ubicado en las cuadras hasta donde actualmente se encuentra en la calle 40 con 19, cumple más de diez años de trayectoria y experiencia.

El restaurante tiene muchos clientes, pero aún hay gente que no sabe que aquí en Pasto existe un lugar donde se prepara verdadera comida italiana, hecha por un chef que se enamoró de Pasto y llegó desde Italia con toda su experiencia y conocimiento. El fin de esta pequeña Italia, es darle a conocer al público en general una opción diferente y una alternativa gastronómica a la típica comida Colombiana. Su menú, una carta muy rica en platos exclusivos de diferentes matices y colores, ofrece al cliente toda una variedad de exquisitas opciones las cuales reflejan toda una cultura de sabores.

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A pesar del arraigo que tiene el nariñense por sus platos típicos y sus costumbres, esta opción gastronómica ha trastocado la concepción de comida italiana y ha marcado una notable pauta para conocer y aprender a disfrutar de una verdadera comida mediterránea. "La mayoría de la gente cree que la comida italiana es solamente el espagueti y la pizza, pero eso es un error común", afirma Armando Pigna.

Este espacio brinda una variedad muy amplia de pastas. "Contamos con más de cincuenta platos los cuales reflejan nuestra cultura, aquí la gente puede encontrar un verdadero plato típico italiano el cual no lo van a conseguir en otro restaurante, así vendan pasta", cuenta Pigna.

En su restaurante también podemos encontrar todo un sinfín de platos que van desde el norte de Italia hasta el sur, abarcando cada región y rescatando lo más representativo de su gastronomía. "Hay que aclarar que la pasta no es solo espagueti, hay una cantidad de diversificación de esta, está la pasta larga, corta, mediana, tornillo, infinidad de salsas. Pero todas nuestras preparaciones son a base de pasta muy variada, y también va acompañada de verduras, pescado, carnes según sea el caso", aclara Armando.

Pasto: una nueva puerta de costumbres y cultura

En la Piccola se encuentra de todo relacionado con Italia, y esta alternativa es una respuesta al crecimiento de la ciudad de Pasto en los últimos años, la cual ha abierto sus puertas a las diferentes culturas e influencias sociales gracias a su constante desarrollo. "Pasto a crecido mucho en los últimos diez años y merece tener las puertas abiertas a otras formas de vida y costumbres, cuando llegué a la ciudad no había tanta opción gastronómica, pero ahora hay mucha gente nueva, diversidad de cultura, turismo. Pienso que Pasto merece otras opciones", aclara el chef Armando Pigna.

El concepto de un restaurante italiano en Pasto no quiere decir reproducir de forma fidedigna los parámetros culturales de una cultura externa, ni posicionar a un extranjero en los rangos más altos de popularidad y riqueza, al contrario, existe una diferencia que marca una pauta entre la idea de negocio y la pasión por la gastronomía y la cultura. "Yo no hago mi oficio solo por vender y volverme rico, ese no es mi fin. Mi labor a parte de cocinar y ofrecer un producto, es brindar mi corazón, ofrecer mi experiencia y dar a conocer mi cultura en una ciudad en constante desarrollo, darle a la gente de Pasto todo el amor por medio de mi arte, No es solo vender un plato si no que el cliente se lleve una muestra o recuerdo de Italia", manifestó el propietario, administrador y chef del restaurante.

El lugar es un sitio acogedor muy familiar y tradicional, con su estilo europeo envuelve al cliente en un nuevo concepto. "Aquí no es cantidad sino calidad, ética, profesionalidad y amor", concluye el chef Armando. Nuestra ciudad sorpresa ofrece opciones como esta péquela Italia, y aunque lleva diez años de trayectoria, es una alternativa gastronómica donde la gente puede encontrar una nueva forma de placer para sus sentidos.