
Cuarenta velas encendidas frente al altar esperaban resplandecientes a que cuarenta familias decidieran llevar la luz de Cristo a sus hogares y al mundo.
Por Ginna Ximena Chacón Gómez
El pasado siete de diciembre en medio de una ceremonia sobria, cargada de fervor y espiritualidad, el templo de Nuestra Señora de Fátima de Pasto se convirtió en el escenario propicio para llevar a cabo la campaña "Enciende una luz por la Paz de Colombia" promovida por el Movimiento Católico Misionero "Cofrarios de la Virtud". Dicha ceremonia estuvo antecedida por la Eucarística, concelebrada en el mismo templo por el Pbro. Gustavo Jiménez y el Vicario General de la Diócesis de Pasto, José Félix Jiménez, quienes oraron por la paz de Colombia en el marco de las fiestas de la Inmaculada Concepción. Terminada la Eucaristía, se dio inicio a la Consagración de la Obra Nacional de los Cofrarios de la Virtud, dirigida por Ilich Ruíz Reynel, uno de los fundadores del movimiento y consagrada por su Director Espiritual, padre José Félix Jiménez, quien bendijo las 40 velas encendidas y expuestas al pie del altar del templo. La invitación quedó abierta para que las familias de la comunidad aceptaran ser parte de los "Cofrarios de la Virtud". Varios feligreses se acercaron al altar a recibir una vela encendida para reafirmar, una vez más, su fe como bautizados y aceptar el llamamiento de este Movimiento Diocesano que busca orar por la paz del mundo. "Nuestra aspiración es que de Colombia surja una espiritualidad original y genuina que ilumine elCamino de la paz; por eso el primer principio del movimiento es llegar a ser foco de luz para el mundo desde Colombia y en particular desde Pasto" expresó con alegría Ilich Ruíz Cofrarios de la Virtud nació de los votos matrimoniales hacia Jesús, de sus fundadores Ilich Ruíz y Magaly Mora, quienes manifestaron "nuestra espiritualidad está referida a los Reyes Magos Sabios de Oriente. Cofrarios viene de "cofre" y la virtud que coframos son tres corazones: el corazón de la Eucaristía, el corazón de la Iglesia y el corazón de la Virgen María". Las velas encendidas son un signo que recuerda el compromiso que tienen los bautismados de ser luz para el mundo. Así lo reafirmó el padre José Félix Jiménez, Director Espiritual de Cofrarios de la Virtud, "Dios es luz, por eso el cristiano desde el bautismo recibe una vela encendida, que le dice que es luz del mundo. Los cristianos cuando vayamos al cielo seremos como soles que iluminaremos por toda la eternidad".
En una esquina del templo, el Padre Misionero Redentorista Gustavo Jiménez contempla a los feligreses que se unen para ser luz de paz para el mundo y expresa con fervor "nos da alegría y satisfacción saber que del Santuario de Fátima se sigue irradiando espiritualidad, fe y compromiso eclesial. Yo como párroco me siento feliz de que nuestro templo haya sido escogido para llevar acabo la obra espiritual de este movimiento católico misionero. Todo hogar debe ser un cofre donde se lleven las virtudes cristianas y el amor a Dios". "Si Cristo es para nosotros camino, verdad y vida, para un Cofrario de la Virtud eso es algo que tiene que palpitar en su corazón y vibrar en su mente siempre. Como luz estamos llamados a dar buen ejemplo y como sal de tierra a purificar", manifestó finalmente con mucha emoción María Honoria Montalvo, Hermana f.M.I, madrina del Movimiento "Cofrarios de la Virtud" y encargada de las Obras Misionales Pontificias en Pasto.