Luego de padecer una penosa enfermedad, a las 8 horas de la mañana del pasado lunes 14 de marzo, falleció en Pasto el reconocido artista nariñense ÁLVARO ALFONSO ZAMBRANO SUÁREZ.

Texto y fotografías: Javier Vallejo Díaz
Luego de padecer una penosa enfermedad, a las 8 horas de la mañana del pasado lunes 14 de marzo, falleció en Pasto el reconocido artista nariñense ÁLVARO ALFONSO ZAMBRANO SUÁREZ.
Hijo del recordado Maestro Alfonso Zambrano Payán. Álvaro y su hermano Hernando Parménides lograron proyectar por todos los confines del mundo el arte de tallar la madera transmitido por su padre. Próximo a cumplir 63 años de edad- el 15 de junio- el maestro Álvaro Alfonso, expiró su último halito de vida, la misma que desde su juventud dedicó a cultivar con gran ingenio la labor de transformar la materia inerte en esplendorosas imágenes religiosas católicas; asimismo exploró entre relieves, formas que hablan de nuestro folclor, costumbrismo y arte local.
El Carnaval y la cotidianidad cultural se ocuparon de los momentos de inspiración. En la Plaza de Carnaval, en la Catedral de Ocaña, en Museos y templos religiosos de Colombia, Venezuela, México, Panamá, España o Canadá las muestras de su labra permanecerán como sempiternos recuerdos surcados por las gubias inseparables de la faena creadora.
Optó al título de Bachiller en el Instituto Nocturno Libertad y en la Universidad de Nariño se recibió como Abogado, título que le permitió acceder a una beca para estudiar Derecho Internacional en Moscú- Rusia.
Con su inseparable hermano Hernando Parménides, cómplice de sus aciertos, conquistas y vicisitudes alcanzó dos primeros lugares en la modalidad de Carrozas en las versiones del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto de 1987 y 1988, con los motivos: "Teatro Imperial" y "La Conquista" respectivamente.
Como un versado conocedor de las maderas el maestro Álvaro Alfonso inició una curiosa colección de puertas y portones que otrora custodiaron las entradas a las casas y casonas republicanas del Pasto antiguo. De esta peculiar serie alcanzó a conservar 25 piezas que no registran repeticiones ni facsímiles en su concepción.
Ultimas Cenas, querubines, Danzarinas, Inmaculadas, Corazones de Jesús, Cristos Crucificados, Nacimientos (pesebres), mamparas, repisas, columnas salomónicas, retablos y muchos pedidos de imaginería religiosa comparten el legado del maestro Álvaro a la plástica nariñense.
Paz en su tumba y a su familia nuestro afectuoso abrazo fraterno y solidario.